Es en los tiempos difíciles cuando la imaginación y el ingenio se ponen de parte del instinto y el afán de superación para salir de las situaciones complicadas. Hace unos días estuve viendo el nuevo programa sobre publicidad de TVE cuando un amigo me dijo "¿sabes? yo conozco una chica que vive de la publicidad". "¿Es publicista?", le respondí. "No exactamente..." Lo que me relató me interesó tanto que le pedí que me pasara su número de teléfono, que quizá sería muy interesante hacerle una entrevista.
Cuando hablé con ella para quedar ya me di cuenta que era digna de ser tenida en cuenta, me saludó con un "Hola, ¿quién desea hablar a través de esta comunicación hecha realidad por Movistar?". Quedamos para la tarde siguiente en su casa, un apartamento en Foios con una decoración peculiar: la puerta es una botella gigante de "Actimel", y al llamar al timbre suena la tonadilla de las "natillas Danone". Al fin Rosaura me abre la puerta, enfundada en un chandal Nike, y me invita a visitar al salón. Llama la atención que en lugar de cuadros, espejos, figuritas de lladró, hay carteles de JB, un toro de osborne en miniatura y un espejo de "Sony" con forma de televisor. Rosaura se marcha unos instantes a la cocina a traer un poco de café, bien servido en tazas de "Nescafé". Después de tomar un par de sorbos, entre los cuales me describe el sabor inigualable del mejor café, me cuenta su particular historia.
"Tengo veintiseis años, hace tres que soy independiente, poco después de finalizar la carrera de Bellas Artes. Durante gran parte de mis estudios viví sola y al terminar no me sentía cómoda en casa, aunque quiero mucho a mis padres. El problema es que no tenía dinero para independizarme, ni un trabajo que me permitiera hacerlo. Estuve luchando durante mucho tiempo, incluso pensé en tirar la toalla. Entonces, un día vi una carrera de motocicletas en televisión, y entonces se me ocurrió la idea, al ver las motos decoradas con marcas publicitarias, y pensé "¿porqué ellos si y yo no?". Primero realicé un experimento por internet, por un módico precio pondría el mensaje que quisieran en mi futura moto. Costó un poco vencer a la vergüenza, iba por la ciudad con un "Te quiero, Sara! fdo. Santi", pero al fin me compré la moto sin que mis cuentas sufrieran en exceso. Entonces contacté con algunas empresas para proponerles que yo haría publicidad día a día si me pagaban el piso, y aqui lo ve: Danone pagó la entrada, Nescafé y Bosch pagaron la cocina, Sony el comedor, Ikea los muebles y el dormitorio... Pero bueno, eso no es todo. Fui cogiendole el gustillo a lo de ser anuncio andante y así me pago la manutención. Y ya ve, funciona."
Tengo que reconocer que me quedé sorprendido. Rosaura me enseñó el coche que disfuta cada cierto tiempo de forma gratuita, en el que se puede leer "Nuevo Mégane, yo lo estoy probando, y tu?"; también su chaqueta, con un "Beba coca-cola" rojo en la espalda. Sin embargo la propia Rosaura nos explica que tampoco es oro todo lo que reluce.
"Cuando corrió la voz me llovieron ofertas para que les publicitara, tuve que rechazar muchas. Unas no me parecieron éticas ni adecuadas. Otra la rechacé por inviable, hay momentos en los que cuesta sonreír, y además el rojo me sienta fatal. Ahora me puedo permitir el lujo de seleccionar con mucho cuidado los "mecenas", y de momento no me falta de nada, pero estoy pensando en dejarlo. Con algunas compañías he rescindido el contrato, no soportaba más el tener que decir a mis amigos "sabéis que el Zumo Don Simón es 100% natural?" y mis novios huían cada vez que les pasaba la encuesta sobre los preservativos. He conseguido salir adelante, pero esto no es vida. En cuanto pueda mando al carajo a tanto buitre y guardo la televisión en el trastero".
Dos horas de entrevista más tarde salía de la casa, con un nuevo testimonio bajo el brazo. Me había hecho reflexionar mucho la historia de Rosaura; quizá había conseguido la independencia pero a cambio de su intimidad. Hasta me permití el lujo de lanzar algun exabrupto contra aquellas empresas que no dudaron en aceptar, y luego imponer nuevas condiciones aún siendo conscientes de lo que ello suponía para la joven. Bueno, a todas menos a una. Después de todo estaba pensando en renovar el dormitorio...
(Aunque supongo que no hará falta decirlo, como he nombrado alguna empresa creo necesario dejar por escrito este punto. La historia es completamente fruto de mi mente de propulsión a chorro, o sea, que es una chorrada)
Todos tenemos inquietudes, anhelos, ideas, ideales... Y todos hemos tenido la necesidad alguna vez de escribir algo sobre ellos. Esta es mi ventana particular, mi espacio para compartir con los demás un poco de mi y de lo que pienso.
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dilluns, de gener 31, 2011
dijous, de gener 13, 2011
"Yo inventé el primer crimen original de la historia"
En un siglo donde últimamente la palabra "plagio" sale demasiado a la ligera un hombre sobrevive en el anonimato. Su nombre es Benito Mateo, y es el hombre más plagiado de la historia. Hace poco llegó a mis oídos su historia y, altruista como siempre, me decidí a dar con él y ofrecerle al mundo la posibilidad de conocerle.
Benito me recibe en su casa, un "loft" muy apañado cerca de Sants. "Soy científico", me cuenta al ver que recorro con mis ojos la decoración del piso. "No es muy grande, pero para mi es suficiente. Me permite ir tirando, hace poco lo alquilé a una empresa de telefonía para rodar un anuncio". Benito me ofrece un asiento cerca del gimnasio mientras se prepara un café rápido en la cocina, "otra ventaja es que puedo ver la tele, tumbarme en el sofá y cocinar al mismo tiempo". Después de este paréntesis le pido que me cuente su historia. Benito toma un par de sorbos de su taza y comienza su narración.
"De pequeño mi abuela me regaló las obras completas de "Agatha Christie" y me aficioné a la novela negra enseguida. Fui devorando los libros poco a poco, saboreandolos, para cuando los terminé tenia dieciséis años. Pasé una bonita juventud hasta que un amigo del instituto me dijo que no existía el crimen perfecto. Eso para mi era una afrenta y, con toda mi alma de futuro científico, me dispuse a rebatir su teoría. Así me aficioné a imaginar el crimen perfecto, y creo que encontré uno muy bueno. Solo que para entonces había terminado el instituto, y también la carrera, y claro, no me servía de mucho. Lo guardé en mi cabeza, pensando que algún día me serviría, y ahora pienso que debí olvidarlo. Un dia me llamó un viejo amigo de la carrera, tenía problemas con su suegra, según decía siempre que lo veía le recriminaba su falta de testosterona y su exceso de holgazanería. Así que le conté mi crimen perfecto: debía dispararle una flecha hecha con hielo, así cuando se descubriera el cadáver el arma homicida habría desaparecido y él saldría impune. Ya he dicho que soy científico, ¿verdad? Bueno, en mi defensa diré que estaba un poco borracho. Lo que sucedió es que el muy miserable no utilizó mi plan: lo vendió a una editorial, que se forró a costa de introducir mi plan en todos los libros de lectura de primaria. Encima a partir de entonces empezó a caerle mejor a la suegra, porque no es lo mismo un "deshuevado" que un "deshuevado" rico. En fin, que no me vine abajo y seguí mi búsqueda del crimen perfecto: el cigarrillo con demasiada nicotina, poner agua en una escalera para que se congele y resbale, un oportuno incendio que elimina el oxigeno de la habitación... pero en vano, alguien me acababa plagiando y entonces tenía que pensar en otro crimen".
A pesar de todo Benito ha sabido hacer de su sino un medio de vida. "Actualmente trabajo para la productora de CSI, aunque en la sombra. Me pagan en negro. Uno de mis últimos trabajos fue el de introducir hielo seco en una habitación para crear CO2 y asfixiar al ocupante. Dentro de lo que cabe estoy contento, aunque claro, ahora vivo en un dilema. El dia que encuentre el crimen perfecto me quedo sin trabajo". En fin, Benito Mateo, un simpático científico que un dia tuvo un sueño: planificar el crimen perfecto.
Benito me recibe en su casa, un "loft" muy apañado cerca de Sants. "Soy científico", me cuenta al ver que recorro con mis ojos la decoración del piso. "No es muy grande, pero para mi es suficiente. Me permite ir tirando, hace poco lo alquilé a una empresa de telefonía para rodar un anuncio". Benito me ofrece un asiento cerca del gimnasio mientras se prepara un café rápido en la cocina, "otra ventaja es que puedo ver la tele, tumbarme en el sofá y cocinar al mismo tiempo". Después de este paréntesis le pido que me cuente su historia. Benito toma un par de sorbos de su taza y comienza su narración.
"De pequeño mi abuela me regaló las obras completas de "Agatha Christie" y me aficioné a la novela negra enseguida. Fui devorando los libros poco a poco, saboreandolos, para cuando los terminé tenia dieciséis años. Pasé una bonita juventud hasta que un amigo del instituto me dijo que no existía el crimen perfecto. Eso para mi era una afrenta y, con toda mi alma de futuro científico, me dispuse a rebatir su teoría. Así me aficioné a imaginar el crimen perfecto, y creo que encontré uno muy bueno. Solo que para entonces había terminado el instituto, y también la carrera, y claro, no me servía de mucho. Lo guardé en mi cabeza, pensando que algún día me serviría, y ahora pienso que debí olvidarlo. Un dia me llamó un viejo amigo de la carrera, tenía problemas con su suegra, según decía siempre que lo veía le recriminaba su falta de testosterona y su exceso de holgazanería. Así que le conté mi crimen perfecto: debía dispararle una flecha hecha con hielo, así cuando se descubriera el cadáver el arma homicida habría desaparecido y él saldría impune. Ya he dicho que soy científico, ¿verdad? Bueno, en mi defensa diré que estaba un poco borracho. Lo que sucedió es que el muy miserable no utilizó mi plan: lo vendió a una editorial, que se forró a costa de introducir mi plan en todos los libros de lectura de primaria. Encima a partir de entonces empezó a caerle mejor a la suegra, porque no es lo mismo un "deshuevado" que un "deshuevado" rico. En fin, que no me vine abajo y seguí mi búsqueda del crimen perfecto: el cigarrillo con demasiada nicotina, poner agua en una escalera para que se congele y resbale, un oportuno incendio que elimina el oxigeno de la habitación... pero en vano, alguien me acababa plagiando y entonces tenía que pensar en otro crimen".
A pesar de todo Benito ha sabido hacer de su sino un medio de vida. "Actualmente trabajo para la productora de CSI, aunque en la sombra. Me pagan en negro. Uno de mis últimos trabajos fue el de introducir hielo seco en una habitación para crear CO2 y asfixiar al ocupante. Dentro de lo que cabe estoy contento, aunque claro, ahora vivo en un dilema. El dia que encuentre el crimen perfecto me quedo sin trabajo". En fin, Benito Mateo, un simpático científico que un dia tuvo un sueño: planificar el crimen perfecto.
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