divendres, de febrer 13, 2009

EL SAN VALENTÍN DE QUIQUE PEREA

(O sea, el mío no, el de todo el mundo, ¿no? Porque es una fiesta como que hemos de compartir todos… como la del año pasado, Tacuerdas? Cuando nos salió la ocasión...)


Amanece un día 14 de Febrero de un año cualquiera, como se suele salir el fin de semana pondremos que, por casualidad, cae un Sábado para ahorrar papel. Quique Perea se levanta de la cama sobre las nueve de la mañana. El día sale radiante, el sol brilla y unos pájaros cantan en la ventana de su chalet de 300 metros cuadrados y piscina. Antes de desayunar unos deliciosos cereales de la galería del Gourmet coge el Nokia 3G y escribe un mensaje a su novia Alicia contándole lo bien que se ha levantado esa mañana, que los pajaritos cantan y deseándole un Feliz San Valentín, añadiendo TQM al final

Después de darse una ducha caliente se viste y sale para el centro comercial en su Escort descapotable, no sin antes haber enviado otro mensaje “acabo de salir de casa y ya te echo de menos”. ¿El objetivo? Un regalo que sea lo bastante caro y lo bastante llamativo para que la gente en el restaurante se gire. Para ello se pueden visitar cuatro secciones: la mas fácil pero la más cara: la joyería. Quique se para delante de un collar algo “hippie” con una cadenita de plata. Está dentro del presupuesto, así que lo anota en la libreta. También hay un anillo, pero si Quique es listo no lo comprará: un anillo lleva demasiadas connotaciones y la chica se puede creer lo que no es. La segunda sección: la ropa, dificultad media y dependiendo del producto no demasiado caro; pero has de tener muy clara la talla y su estilo. Con una camiseta de verano color azul claro y con un mensaje “tierno” se acierta seguro, así que Quique lo anota también. Tercera sección: perfumería, dificultad seria. El problema es que has de saber muy bien y asegurarte de que perfume utiliza o probablemente será usado como alcohol etílico, si se sabe qué le gusta no hay problema. La mayor ventaja de esta sección es que si a la chica en cuestión se le está acabando normalmente lo hace notar los días anteriores con frases escogidas cuidadosamente. Quique apunta el nombre del perfume que utiliza habitualmente Alicia. Cuarta sección: maquillaje, eso es rizar el rizo. No se recomienda porque es dificilísimo acertar y probablemente lo que compréis será cambiado; así que Quique va directamente a la sección de al lado: las medias. Es el recurso comodín, quedan bien y son baratas; se pueden usar como complemento pero se recomienda no sacarlas en el restaurante.

Como Quique ha terminado de comprar y tiene tiempo de sobra llama a Alicia para comer, aun sabiendo que no podrá acudir. Ella se disculpará y dirá que le sabe mal, pero que ya se verán a la noche. Quique lee entonces la carta y pide el menú; para que sea perfecto no ha de ser pesado, no sea cosa que a la noche estemos en mala forma; tampoco ha de ser ofensivo para el aliento. Cuando Quique acaba de comer se dirige a casa para decidir que ropa se va a poner, no sin antes pasar por una floristería y encargar un ramo. Allí dice que lo lleven al restaurante a cierta hora. Quique se pasa la tarde examinando su ropa, empezando por lo principal: los gallumbos. Abre el armario y delante de el aparecen los boxers, los slips y su colección de tangas. Después de pensarlo mucho se decide por la opción tanga, harto incómoda pero muy sexy por si la noche se tercia. Eso implica también la depilación, que ya ha tenido la precaución de hacerse un día antes. Pasado este punto intenta decidir si ir de traje o arreglado pero informal. Un buen rato después decide ponerse los pantalones de cuero y el polo ajustado “Tommy Hilfiger”. La tarde casi se le ha pasado buscando el vestuario, así que lo poco que le queda antes de cambiarse lo emplea en ensayar los pasos de baile que dará esa noche utilizando su “muñeca de baile”; cuando es la hora saca el disco del Bisbi, comprado legalmente con la paga de papá, del equipo de música y se guarda además el de David Civera y uno de Chill Out por si la noche se pone caliente en el Escort descapotable. Envia un mensaje que dice “Voy por ti, TQM”; al ratito en su Nokia tercera generación suena “Loca”. Quique lee el mensaje: Te espero, CTAT”